Trastornos de la Alimentación: Todas las Guías

Trastornos Alimenticios: Información General

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Trastornos Alimentarios

Los trastornos alimenticios afectan a millones de personas en el mundo. Son más comunes en culturas que se enfocan en el peso y la imagen corporal y pueden afectar a personas de todos los géneros, razas, edades y etnias. Las personas que tienen una imagen corporal negativa y aquellos que hacen dieta están en riesgo de desarrollar trastornos alimenticios como la anorexia nerviosa, la bulimia, el trastorno por atracón o una categoría llamada trastorno de la conducta alimentaria no especificado (TCANE). Los trastornos alimenticios tienen consecuencias muy graves para la salud y requieren tratamiento. La recuperación se vuelve más probable con una intervención temprana, la ayuda de proveedores de salud especialmente entrenados, y una red de apoyo social.

¿Qué son los trastornos alimenticios?

Los trastornos alimenticios son condiciones psicológicas complicadas que afectan la salud física y emocional de la persona. Involucran emociones y comportamientos intensos hacia la comida. Los trastornos alimenticios son enfermedades muy peligrosas que pueden llevar a consecuencias físicas y psicológicas permanentes si no son tratadas.

Los trastornos alimenticios se clasifican en cinco tipos distintos: la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa, el trastorno por atracón, otros trastornos alimenticios específicos y el trastorno de alimentación selectiva.

  1. La anorexia nerviosa implica la restricción de la comida (limitar o no ingerir ciertos alimentos o grupos de alimentos). Las personas con anorexia limitan su ingesta de comida drásticamente y tienen un miedo intento a ganar peso, incluso cuando están muy por debajo de su peso ideal.
  2. La bulimia nerviosa involucra ciclos en los que primero se come excesivamente y a ello le sigue una conducta purgativa. Las personas con bulimia comen en cantidades inusualmente grandes por un corto periodo de tiempo y luego se ejercitan excesivamente o se purgan a través de vómitos autoinducidos, laxantes, enemas o diuréticos con la intención de evitar ganar peso.
  3. El trastorno por Atracón involucra comer en cantidades inusualmente grandes en un corto periodo de tiempo y sentir una pérdida de control durante este episodio. Las personas con trastorno por atracón no se purgan luego de comer, pero usualmente sienten vergüenza o culpa acerca de haber comido en exceso.
  4. Los otros trastornos alimenticios específicos involucran una combinación de síntomas de los otros trastornos alimenticios, tal como un intenso miedo a ganar peso y preocupación con respecto a la comida (como pensar en comida o tener pensamientos relacionados a ella la mayoría del tiempo). Muchas personas con TCANE tienen síntomas de otros trastornos alimenticios, pero no encajan con el criterio clínico exacto y por ello son diagnosticados con TCANE.
  5. Trastorno de alimentación selectiva. Una persona con este trastorno no come lo suficiente y en consecuencia tiene un peso poco saludable, una deficiencia nutricional o una interferencia con el funcionamiento social. La principal diferencia entre la anorexia y el trastorno de alimentación selectiva es que una persona con trastorno de alimentación selectiva no tiene miedo a ganar peso o preocupaciones por la imagen corporal. El trastorno de alimentación selectiva puede estar caracterizado por una lista limitada de alimentos que una persona come, una selección extrema de sus alimentos, miedo o una reacción adversa a la comida como ahogarse o vomitar.

Alimentación desordenada es un término usado para describir cuando alguien no tiene un trastorno alimenticio diagnosticado, pero sus patrones y comportamientos lo ponen en riesgo de desarrollar un trastorno alimenticio. Por ejemplo, la anorexia nerviosa puede comenzar cuando la dieta se vuelve muy extrema; el trastorno por atracón o la bulimia nerviosa puede comenzar debido a que la dieta usualmente restringe la cantidad y el tipo de alimento que se consume, así que cuando una dieta está rota, puede conducir a comer compulsivamente o a una pérdida de control con la comida. Algunas veces se le llama “ortorexia” a una alimentación excesivamente saludable, el cual no es un trastorno alimenticio diagnosticable pero aun así es un problema si interfiere con la salud o el funcionamiento de tu día a día.

El índice de prevalencia o qué tan seguido ocurre un trastorno alimenticio varía de persona a persona. Mientras que la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa son bastante raras, el trastorno por atracón y el TCANE son ligeramente más comunes. Un estudio realizado en 2011 estimó que un 0,3% de los Estado Unidenses entre las edades de 13 a 18 años sufren de anorexia, 0,9% sufren de bulimia y un 1,6% sufre de trastorno por atracón. (Swanson et al. 2011). Las estimaciones del TCANE difiere en cada estudio, pero puede ser de hasta un 15%.

La imagen corporal y la autoestima: Los adolescentes están constantemente expuestos a estándares irreales en los medios gracias a imágenes retocadas, modelos muy delgadas y constantes imágenes de celebridades en redes sociales y pueden sentir la presión de tener que perder peso o de lucir de cierta manera. Debido a estas presiones, muchos adolescentes desarrollan una imagen corporal y autoestima negativa. Es importante para los adolescentes encontrar maneras de sentirse cómodos con la forma y los tamaños naturales de sus cuerpos.

Distorsión de la imagen corporal: La distorsión de la imagen corporal es cuando alguien ve la forma, el tamaño y la apariencia de su cuerpo de forma distinta a cómo los demás la ven. La distorsión de la imagen corporal causa que una persona se enfoque demasiado en los defectos e imperfecciones de los que se sienten inseguros. La mayoría de las personas que luchan con un trastorno alimenticio tienen problemas de distorsión de la imagen corporal y usualmente se preocupan demasiado por cómo lucen o por qué piensan los demás acerca de ellos. Puede ser difícil deshacerse de estos sentimientos y es muy útil aprender algunas estrategias de autosugestión positiva con un terapeuta.

¿Cómo puedo mejorar mi imagen corporal?

  • Escribe todas las cosas que tu cuerpo puede hacer cuando está sano (correr, bailar, escalar, andar en bicicleta, etc.)
  • Escribe 10 cualidades que te gusten de ti misma (amabilidad, responsabilidad, gracia, inteligencia, creatividad, etc.)
  • Haz una lista de los logros de los cuales te sientes orgullosa.
  • Compra ropa con la que te sientas cómoda y regala toda la que te hace sentir avergonzada o incómoda
  • Relájate usando todos tus sentidos. Toma un baño, escucha música, juega un juego, canta o medita.
  • Pasa tiempo con personas positivas que te hagan sentir cómoda y con quienes puedas ser tú misma.
  • Recuérdate a ti misma que el cuerpo de cada persona es único y no todos tienen la misma forma o tamaño.
  • Sé crítica con respecto a las publicidades, revistas y los medios de comunicación en general. Muchas personas envían correos electrónicos o mensajes las empresas si creen que sus anuncios o artículos son de mal gusto o hirientes.
  • Sonríete a ti misma cuando te veas al espejo. Puede ser raro al principio, pero después de un tiempo podrás notar una diferencia en la forma en que te ves a ti misma.

¿Qué puedo hacer si creo que mi amigo tiene un trastorno alimenticio?

Puede ser difícil acercarse a un amigo del que creas que sufre de un trastorno alimenticio. Las personas que tienen trastornos alimenticios pueden entrar en negación y, en consecuencia, ponerse a la defensiva con respecto a sus comportamientos. También tienden a ser bastante reservados acerca de sus hábitos y muchas veces se rehúsan a hablar de sus problemas. A pesar de cualquier reacción que pueda tener, es importante continuar intentado ayudar a alguien que te importa. En muchos casos necesitan de mucho apoyo y ánimos por parte de sus amigos y familiares para ayudarlos a dar el primer paso para buscar tratamiento.

¿Cuáles son algunas sugerencias para ayudar a alguien que te importa?

  • Habla acerca del problema en una forma cariñosa y comprensiva
  • Recuérdales cuánto te importan y qué tan importantes son para ti
  • Lee tanto como puedas acerca de los trastornos alimenticios para entender mejor por lo que están pasando
  • Sé directa
  • Habla con ellos en privado y no alrededor de otras personas o en público
  • En lugar de usar la palabra “tú” di “yo” (por ejemplo: He notado que has estado comiendo menos o he notado que siempre vas al baño después de comer)
  • Sé paciente y ve lento, puede tomarles un tiempo llegar a aceptar su problema y admitir que están teniendo dificultades
  • Intenta siempre estar ahí como apoyo y anímalos a buscar tratamiento si es necesario
  • Si te sientes incómoda hablando con ellos directamente o si sientes que no te escucharán, escríbeles una carta
  • Habla con tus padres o un profesional tal como un profesor, un consejero escolar, un médico, una enfermera u otro adulto de confianza que sea capaz de respetar la privacidad de tu amigo
  • Sé alentadora

Cosas que evitar:

  • Sonar amenazadora o prejuiciosa
  • Hablar de comida o peso
  • Ofrecer consejos con respecto a la comida, ejercicio, etc.
  • Controlar qué y cuánto comen
  • Ser el “policía de la comida” (vigilando o comentando todo lo que comen), esto puede causar que se sientan incómodos y no confíen en ti
Recuerda, estás ahí para ofrecer apoyo y ser la fuente de ánimos a lo largo del proceso, no para ser el terapeuta o decirles qué hacer.

Trastornos Alimenticios: Síntomas

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Trastornos Alimentarios

Anorexia nerviosa: Los síntomas de la anorexia suelen ser difíciles de notar porque las personas que sufren este trastorno pueden ser muy buenas ocultando sus conductas alimentarias. Pueden ingerir bocados pequeños, organizar sus comidas o simplemente “picar” cuando comen. A menudo evitan comer en compañía de otros para ocultar su comportamiento o porque eso les causa ansiedad.

Algunos síntomas de la anorexia nerviosa son:

Físicos:

  • Uñas quebradizas
  • Cansancio constante
  • Estreñimiento (dificultad para tener evacuaciones regulares y blandas)
  • Deshidratación (falta de agua y sales minerales en cantidad suficiente en el cuerpo)
  • Mareos
  • Pérdida de peso dramática
  • Piel seca
  • Delgadez extrema
  • Crecimiento de lanugo (vello fino y peludo) en cara, espalda y brazos
  • Pérdida de cabello
  • Ausencia prolongada de menstruación (amenorrea)
  • Presión arterial baja y ritmo cardíaco irregular
  • Piel de coloración anaranjada
  • Palidez
  • Nivel de concentración bajo
  • Sensibilidad al frío
  • Frecuencia cardíaca lenta
  • Retraso o lentitud en el crecimiento
  • Hinchazón de piernas, pies o tobillos
  • Huesos débiles (lo cual puede ser motivo de fracturas y osteoporosis)

Emocionales:

  • Ansiedad o nerviosismo
  • Negación de un problema
  • Depresión
  • Imagen corporal distorsionada (creencia de que su cuerpo tiene un aspecto diferente al real)
  • Miedo a aumentar de peso
  • Irritabilidad
  • Falta de emoción
  • Baja autoestima
  • Obsesión con la comida
  • Perfeccionismo
  • Distanciamiento de los amigos y de las actividades

Bulimia nerviosa: La mayor parte de las veces, realmente no se puede saber si alguien padece de bulimia simplemente con mirar a esa persona porque muchos de los síntomas no son tan evidentes como lo son los de la anorexia nerviosa. Las personas con bulimia pueden tener un peso promedio y, a menudo, ocultan sus hábitos y comportamientos alimentarios para que los amigos y familiares no noten que hay un problema.

Algunos síntomas de la bulimia nerviosa son:

Físicos:

  • Estreñimiento (problemas para defecar de forma regular y fluida)
  • Deshidratación (líquidos insuficientes en el cuerpo)
  • Piel seca y escamosa
  • Problemas de electrolitos (no tener el balance correcto de líquidos en el cuerpo)
  • Ritmo cardíaco irregular (causado por niveles de potasios muy bajos)
  • Periodos irregulares
  • Dolor de garganta
  • Cara hinchada (por fluidos extra en el cuerpo o glándulas salivales agrandadas)
  • Caries o pérdida dental (orificios en los dientes o pérdida de los mismos)
  • Fluctuaciones en su peso corporal (pérdida y aumento de peso)

Emocionales:

  • Ira difícil de controlar
  • Negación del problema
  • Depresión o ansiedad
  • Imagen corporal distorsionada (cree que su cuerpo luce distinto a cómo es realmente)
  • Miedo a ganar peso
  • Impulsividad
  • Concentración intensa en los “defectos” y la apariencia física
  • Vergüenza o culpa
  • Distanciamiento hacia los amigos

Trastorno Alimentario Compulsivo (Atracón): La mayoría de los signos físicos del trastorno por atracón están relacionados con el comer en exceso y con la obesidad que puede derivar de ello. Sin embargo, este trastorno es muy diferente de la obesidad, dado que la pérdida de control que ocurre en el trastorno por atracón puede conducir a una considerable angustia emocional.

Algunos síntomas del trastorno por atracón son:

Físicos:

  • Enfermedad de la vesícula biliar
  • Presión arterial y niveles de colesterol altos
  • Resistencia a la insulina
  • Dolor en las articulaciones
  • Diabetes tipo II
  • Aumento de peso

Emocionales:

  • Ansiedad
  • Depresión
  • Vergüenza, soledad y odio a sí misma
  • Distanciamiento hacia los amigos

¿Qué pasa cuando una persona no come?

Nuestros cuerpos usan la comida como combustible para que las células del cuerpo y los órganos más importantes funcionen correctamente. Cuando una persona no se alimenta, su cuerpo no genera el combustible que necesita y luego los órganos y las partes del cuerpo pueden sufrir las consecuencias.

Corazón y Circulación: El corazón es un músculo que puede encogerse y debilitarse cuando una persona no come. Esto puede crear problemas de circulación y latidos cardíacos lentos e irregulares. La presión arterial puede bajar bastante debido al hambre y la persona se puede marearse cuando intente levantarse.

Estómago: El estómago se vuelve más pequeño cuando una persona no come, así que cuando comienzan a comer nuevamente, es muy probable que se sientan incomodidades en el estómago (como dolor de estómago y gases). El estómago tampoco digerirá la comida tan rápido y esto hará que la persona se sienta ella por más tiempo.

Intestinos: Al comer, los intestinos moverán la comida más lento y como resultado, esto causará estreñimiento (problemas para defecar), dolor de estómago y cólicos cuando se intente ingerir alimentos.

Cerebro: El cerebro, el cual controla el resto de las funciones del cuerpo, no funciona apropiadamente sin comida. Una persona, por ejemplo, puede tener problemas para pensar claramente o prestar atención. También se pueden sentir ansiosa o triste.

Células del cuerpo: El equilibrio de los electrolitos en la sangre puede cambiar con la malnutrición o los vómitos. Sin comida, la cantidad de potasio y fósforo puede llegar a niveles peligrosamente bajos y puede causar problemas con los músculos y el funcionamiento del cerebro. Niveles bajos de potasio o fósforo pueden causar problemas cardíacos mortales.

Huesos: Al no alimentarse, los huesos de las personas se vuelven débiles debido a los bajos niveles de calcio y hormonas y esto incrementa el riesgo de romperse un hueso (sufrir, por ejemplo, una fractura por sobrecarga) y desarrollar huesos débiles a algunas edades.

Temperatura corporal: El cuerpo baja su temperatura naturalmente en tiempos de inanición para conservar energía y proteger órganos vitales. Cuando esto sucede, la circulación (flujo sanguíneo) hacia los dedos de las manos y de los pies disminuyen. Esto usualmente causará que las manos y los pies se sientan fríos y luzcan azules.

Piel: La piel se vuelve seca cuando el cuerpo no está bien hidratado o cuando no obtiene suficientes vitaminas y minerales de la comida. La piel se protegerá naturalmente durante periodos de hambruna desarrollando un vello suave y fino llamado “lanugo” que cubre la piel y mantiene el cuerpo caliente.

Cabello: Cuando el cabello no obtiene suficientes nutrientes de las vitaminas y minerales que se encuentran naturalmente en la comida, se vuelve seco, fino e incluso puede caerse.

Uñas: Las uñas requieren nutrientes en forma de vitaminas y minerales provenientes de la dieta. Cuando una persona no come, las uñas se vuelven secas, frágiles y se rompen fácilmente.

Dientes: Los dientes necesitan vitamina D y calcio provenientes de la comida. Sin vitamina D y calcio, una persona puede sufrir de problemas dentales como caries y periodontitis (enfermedad de las encías). Vomitar también destruye el esmalte de los dientes.

Trastornos Alimenticios: Causas y Factores de Riesgo

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Trastornos Alimenticios

Hay muchas teorías sobre qué causan los trastornos alimenticios y para cada persona la razón puede ser diferente. Aun así, la mayoría de los trastornos alimenticios son causados por una combinación de factores biológicos, psicológicos y ambientales y a veces la causa puede no ser totalmente clara.

Factores biológicos

  • Un historial familiar de anorexia, bulimia o trastorno por atracón puede hacer que ciertas personas se encuentren en mayor riesgo de tener un trastorno alimenticio debido a sus genes o crianza
  • Químicos en el cerebro que controlan el hambre, la digestión y el apetito
  • Hormonas (como la leptina y la ghrelina) que controlan la saciedad y el hambre

Factores psicológicos

  • Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)
  • Traumas físicos, emocionales o abuso sexual pasados o actuales
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Deseo de tener control sobre algunos aspectos de la vida
  • Falta de habilidad para controlar hábitos
  • Rasgos de personalidad como el perfeccionismo (deseo a ser perfecta), deseo extremo a tener éxito e impulsividad (hacer cosas sin planificar o considerar las consecuencias)
  • Valores familiares sobre el tamaño corporal, la apariencia y la comida
  • Baja autoestima
  • Sentido de pérdida

Factores ambientales

  • El intenso enfoque de la sociedad hacia la delgadez y la dieta
  • Participación en deportes que se enfocan en la forma y el tamaño corporal como la danza, el remo, la gimnasia, el atletismo, la lucha, etc.
  • Relaciones abusivas o conflictivas que causan estrés emocional y sentido de pérdida de control
  • Estrés en la escuela, los deportes, con contemporáneos, etc.
  • Actitudes culturales específicas sobre cómo una mujer o un hombre debe lucir y comportarse

No puedes saber si una persona está teniendo un trastorno alimenticio solo con mirarlo. pero hay muchas señales de alerta. Las señales de alerta o “”de alarma” pueden sugerir que una persona joven puede desarrollar o ya sufre un trastorno alimenticio. A continuación, se enumera una lista de las señales relacionadas a ciertos trastornos alimenticios. Una persona con un trastorno alimenticio puede tener una o más de estas señales. Estas señales también pueden significar que una persona tiene otro tipo de enfermedad, así que lo mejor es hablar con un adulto de confianza sobre tus preocupaciones antes de llegar a cualquier conclusión.

Señales de alarma de la anorexia nerviosa:

  • Saltarse las comidas
  • Dar excusas para no comer
  • Sobreejercitarse (hacer del ejercicio una alta prioridad)
  • Comer solo comidas “seguras” (bajas en grasas y en calorías)
  • No comer ciertos grupos de comida (como carbohidratos o grasas)
  • Tener un comportamiento inusual con respecto a la comida (organizar la comida, cortar la comida en pequeños pedazos, siempre encontrar algo malo con la comida o mover la comida alrededor del plato)
  • Cocina u hornea comida para otros, pero no la come
  • Mira programas de cocina o visita páginas web sobre cocina constantemente
  • Lee obsesivamente información sobre nutrición o conteo de calorías
  • Se pesan o examinan su cuerpo constantemente (miran su cuerpo en el espejo o lo sienten con las manos)
  • Mastican mucha goma de mascar o beben grandes cantidades de agua, café, sodas de dieta o bebidas libres de calorías
  • Niegan que tienen un problema a pesar de su pérdida de peso
  • Se vuelven veganos o vegetarianos recientemente de forma imprevista
  • Evitan reuniones sociales que involucren comida

Señales de alarma de la bulimia nerviosa:

  • Usar el baño después de comer o en medio de las comidas
  • Consumir grandes cantidades inusuales de comida de una sola vez
  • Perder el control con la comida
  • Tener cicatrices o callos en las manos y nudillos por usar sus dedos para vomitar
  • Esconder comida o envoltorios vacíos
  • Hacer dieta a menudo
  • Comida que desaparece rápidamente de los gabinetes de casa

Señales de alarma del trastorno por atracón:

  • Comer grandes cantidades de comidas de una vez de forma frecuente
  • Perder el control con la comida
  • Comer cuando sin hambre
  • Comer solos y usualmente en secreto
  • Comer como una forma de controlar emociones
  • Esconder comida o envoltorios vacíos
  • Notar que la comida desaparece rápidamente
  • Acumular comida

Trastornos Alimenticios: Evaluación y Equipo de Tratamiento

purple eating disorder ribbonLos adolescentes con trastornos alimenticios o síntomas de ellos pueden ser remitidos por su pediatra, médico de cabecera o profesional en enfermería a un programa de tratamiento para trastornos alimenticios. A pesar de que ningún programa es exactamente igual, los programas ambulatorios realizan un examen completo para proporcionar el tratamiento adecuado a adolescentes con trastornos alimenticios y el apoyo que necesitan sus familiares. El método es usualmente multidisciplinario, lo cual significa que más de un proveedor de salud especialmente entrenado estará involucrado en la evaluación y el plan de tratamiento. Todos estos miembros del equipo de tratamiento también involucrarán a la familia para planificar la orientación y el apoyo necesitado en casa. Los estudiantes universitarios y los jóvenes adultos ven el equipo médico solos, pero también puede realizarse con padres y otros miembros familiares.

La primera visita usualmente incluye:

Evaluación médica realizada por un proveedor de salud especializado en el cuidado y atención de adolescentes.

Tu proveedor de salud:

  • Examinará tu presión arterial, pulso, temperatura y peso
  • Te preguntará a ti y a tu familia acerca de tu historial médico
  • Te preguntará acerca de tus hábitos alimenticios y periodos menstruales
  • Ordenará pruebas de laboratorio (examen de sangre), análisis de orina (para ver si estás tomando la cantidad correcta de líquidos), electrocardiograma (un examen en el cual se ve la actividad cardíaca y comprobar si tu ritmo cardíaco es bajo) y examen de densidad ósea (Escáner DXA) si es necesario

Evaluación de salud mental realizada por un psicólogo o trabajador social con experiencia en el tratamiento de trastornos alimenticios.

Tú y el proveedor de salud mental pueden hablar sobre:

  • Cómo te siente acerca de la forma en que luce tu cuerpo
  • Tus comportamientos relacionados a la comida
  • Las preocupaciones de tu familia con respecto a tu salud
  • Tus opiniones y sentimientos acerca de ser evaluada por un trastorno alimenticio
  • Tus metas en relación con el tratamiento
  • Cualquier otra cosa que sientas que es importante que el terapeuta sepa
Trabajar con un terapeuta de salud mental es una parte importante para mejorar y desarrollar una mejor imagen corporal, autoestima y otro problema emocional que pueda afectar tus hábitos alimenticios.

Evaluación nutricional, la cual será realizada por un dietista registrado con experiencia en el tratamiento de trastornos alimenticios.

Tú y tu dietista:

  • Hablarán acerca de la comida que te gusta y la que te disgusta
  • Hablarán sobre cualquier hábito que tengas en relación a la comida
  • Discutirán mitos comunes acerca de la comida y los trastornos alimenticios
  • Hablarán sobre de las metas que tengas con respecto a tu salud y las preocupaciones acerca de cambiar tus hábitos
  • Trabajarán conjuntamente con tu familia para crear un plan de alimentación saludable para ti
Puede ser difícil tener una relación saludable con la comida en una cultura obsesionada con la dieta y la imagen corporal. Un dietista registrado especialmente entrenado puede ayudarte a crear un plan personalizado para comer saludablemente y discutir los perjudiciales mitos y mensajes confusos sobre la comida y las dietas.

Después de la evaluación:

Tu médico de cabecera te hablará sobre un plan de tratamiento personalizado que probablemente incluirá:

  • Terapia individual y familiar
  • Seguimiento médico realizado por tu médico de cabera
  • Terapia nutricional y apoyo por parte de tu dietista

Equipo de tratamiento: Los trastornos alimenticios son condiciones tanto médicas como psicológicas. Por lo tanto, su tratamiento usualmente incluye trabajar con un equipo de especialistas que incluyen un doctor o una profesional en enfermería, un terapeuta o consejero, un dietista y algunas veces un psiquiatra o terapeuta familiar.

El rol del proveedor de salud es:

  • Mantener un registro de la salud médica de la persona examinando su altura, peso, presión arterial, pulso y temperatura.
  • Extraer sangre o tomar muestras de orina si es necesario para asegurar de que los químicos en el cuerpo llamados electrolitos están en equilibrio.
  • Ordenar pruebas especiales como un electrocardiograma para monitorear el ritmo cardíaco o examen de densidad ósea (DXA) para ver si se presenta osteoporosis (delgadez de los huesos) o si se está desarrollando.
  • Ofrecer sugerencias para alcanzar las metas de peso, calcio, suplementos vitamínicos, ejercicio, reemplazo hormonal y posiblemente medicamentos para la ansiedad o la depresión.
  • Determinar el mejor tratamiento para ti. El proveedor de salud puede sugerir reunirse con un terapeuta y nutricionista, ir a tratamiento residencial, tener una terapeuta familiar o ser hospitalizada hasta estar medicamente estable.

El rol del terapeuta es:

  • Ayudar a mejorar la autoestima, imagen corporal y confianza.
  • Involucrar a los padres y otros miembros familiares para proveer apoyo, orientación y supervisión en las comidas.
  • Enseñar formas saludables de manejar las emociones y las situaciones estresantes.
  • Abordar otros problemas emocionales que puedan estar relacionados al trastorno alimenticio tal como depresión, trastorno obsesivo compulsivo o abuso de sustancias.
  • Crear un lugar donde puedas discutir (de forma privada) tus necesidades y metas.
  • Proporcionar un lugar seguro para experimentar sentimientos de tristeza, ansiedad, ira, etc.
  • Discutir opiniones y comportamientos de alimentación desordenada y aprender estrategias para volverte mentalmente saludable.

El rol del terapeuta familiar es:

  • Proveer guía y apoyo a los padres sobre la alimentación de sus hijos.
  • Enseñar a los padres a manejar conflictos a la hora de la comida.

El tol del dietista registrado es:

  • Ayudar a crear un plan de alimentación saludable y segura que provea un balance con respecto a todos los grupos de alimentos.
  • Responder las preguntas acerca de la comida.
  • Enseñar por qué nuestros cuerpos necesitan nutrientes específicos y cuáles alimentos los proveen.
  • Ofrecer sugerencias para comer saludablemente, cómo logar las metas de peso, suplementos de vitaminas y minerales, y ejercicio.
  • Discutir los mitos perjudiciales y mensajes confusos sobre la comida y las dietas.
Es muy importante para ti y tu familia reunirse con un proveedor de salud, un terapeuta y un dietista que se especialice en trabajar con personas jóvenes con trastornos alimenticios.

Trastornos Alimenticios: Tratamiento y Opciones de Terapia

purple eating disorder ribbonEl tratamiento para un trastorno alimenticio es un proceso muy personalizado. Por lo tanto, hay diferentes tipos de tratamientos dependiendo de qué tan medicamente estable es la persona y qué tanto apoyo emocional necesita.

Qué esperar en cada nivel del tratamiento:

Ambulatorio: para alguien que está comenzando a presentar síntomas de un trastorno alimenticio o quien está pasando por una hospitalización intensiva o residencial (algunas veces llamado PAI). Hay dos tipos de métodos para un tratamiento ambulatorio: multidisciplinario y familiar.

Multidisciplinario: Este tipo de tratamiento usualmente involucra reuniones regulares con todos los miembros del equipo de tratamiento. Los proveedores médicos usualmente examinan el peso de los pacientes que se recuperan de un trastorno alimenticio 3 veces a la semana o una vez al mes. También puede que quieran examinar la presión arterial, el ritmo cardíaco y la orina para asegurarse de que el paciente esté tomando suficientes líquidos. Las reuniones con el terapeuta y el dietista pueden ser programadas semanalmente o cada dos semanas.

El tratamiento familiar: Este tipo de tratamiento pone a los padres y miembros familiares a cargo del proceso de recuperación. Los miembros de la familia controlan la comida del niño y ofrecen apoyo en cada comida y merienda con asesoramiento de un terapeuta licenciado que se especialice en tratamiento familiar. El tratamiento familiar usualmente se realiza en casa y puede involucrar solo el terapeuta familiar y un doctor, pero también pueden involucrarse otros profesionales de la salud. El enfoque del tratamiento es la recuperación de peso y el cambio de comportamiento. Una vez que se recupere el peso, el terapeuta se enfocará en los problemas de desarrollo normales del adolescente. Este tipo de terapia a veces es llamado el método “Maudsley”.

Programa ambulatorio intensivo (PAI): Este tipo de tratamiento está dirigido a personas que están en un proceso de transición del tratamiento al nivel residencial u hospitalización parcial hacia la escuela, trabajo, etc. o personas que no están listas o no requieran un nivel de tratamiento más alto. El tratamiento ambulatorio intensivo usualmente implica reuniones de grupo en la tarde entre 3 y 5 días a la semana. La cantidad de tiempo que se pase en el programa cada día varía dependiendo de los programas. Usualmente una comida es supervisada, la cual puede ser provista por el programa o llevada por el paciente.

Programa de hospitalización parcial (PHP): Este tipo de tratamiento ocurre durante el día y se proveen y supervisan entre 2 y 3 comidas junto a terapia grupal e individual y educación nutricional. Los pacientes usualmente atienden el programa parcial 5 días a la semana y se van a casa en la noche.

Residencial: Este tipo de tratamiento está dirigido a pacientes médicamente estables que necesitan un nivel de tratamiento bastante estructurado. Los pacientes viven y duermen en un centro con otros jóvenes. Los pacientes en programas residenciales tienes reuniones frecuentes con su equipo (terapeuta, dietista, enfermera, médico de cabecera y psiquiatra) y tienen muchas reuniones de grupo. Después del tratamiento residencial, los pacientes también se reúnen con un equipo ambulatorio o son transferidos a un programa ambulatorio intensivo.

Hospitalario: Este tipo de tratamiento está dirigido a personas con trastornos alimenticios graves y son medicamente inestables o personas que tuvieron un tratamiento fallido en un nivel más bajo. Los pacientes reciben 24 horas de supervisión y cuidado hospitalario y tienen un programa bastante estricto. Una vez que el paciente esté medicamente estable, puede volver a casa o dirigirse a tratamiento residencial.

El tratamiento de los trastornos alimenticios varían de persona a persona. Algunas personas solo tienen tratamiento ambulatorio, mientras que otros pueden necesitar una transición a múltiples niveles de cuidado como parte del tratamiento de su trastorno alimenticio. La transición de tratamiento ambulatorio a tratamiento hospitalario o residencial puede ser bastante difícil al comienzo.

Si estás teniendo una transición de tratamiento hospitalario o residencial a tratamiento ambulatorio, aquí están algunas cosas importantes que debes recordar:

  • Antes de dejar el tratamiento hospitalario o residencial, organiza un equipo ambulatorio con el que puedan reunirte regularmente. Pídele a tu equipo de tratamiento ayuda para encontrar los proveedores adecuados para ti y que acepten tu seguro médico. Usualmente un equipo ambulatorio consiste de un terapeuta, un dietista, tu médico de cabera o un profesional en enfermería y usualmente un psiquiatra o terapeuta familiar.
  • Algunos días serán más fáciles que otros. Está bien y es normal que tengas días difíciles.
  • Será tu responsabilidad seguir tu plan alimenticio cuando estés en un centro ambulatorio, no seguir malos hábitos y mantener un peso saludable.
  • No tengas miedo de pedir ayuda a tus amigos y familiares cuando sea necesario, especialmente en las comidas. En algunos casos puede que se les pida a tus padres hacerse cargo de tu plan alimenticio.
  • Piensa solo en una comida a la vez y trata de no sentirte desanimada de vez en cuando pasas por momentos difíciles.
  • Sé completamente honesta con tu equipo de tratamiento y coméntales de tus opiniones acerca de la alimentación desordenada o si empiezas a tener comportamientos poco saludables otra vez.
  • Recuerda que tanto el tratamiento como la recuperación es un proceso y eso puede significar volver en algún momento a un nivel más alto de cuidado si tus hábitos o tu peso no mejoran en el nivel de cuidado ambulatorio.

Las reuniones de grupos de apoyo pueden ser de mucha ayuda antes del tratamiento o durante la recuperación. Las personas con trastornos alimenticios muchas veces encuentran muy útiles reunirse con otras personas que experimenten retos similares. Las reuniones de grupo son valiosas y muy alentadoras debido a que los jóvenes pueden compartir historias, sentimientos, logros y métodos de afrontamiento. Las reuniones de grupo pueden ser encontradas en centros de salud locales, agencias o escuelas.

Terapia: Debido a que un trastorno alimenticio es tanto una condición médica como psicológica, la mayoría de las personas con trastornos alimenticios visitan un terapeuta como parte del tratamiento. Aunque algunas personas se sienten avergonzadas acerca de ir a terapia, es importante mantener una mente abierta. Muchos adolescentes, incluso aquellos con o sin trastornos alimenticios, hallan la terapia de mucha ayuda.

¿Por qué debería ver un terapeuta?

Hay muchos beneficios de ver un terapeuta y sus beneficios específicos pueden diferir de persona a persona. Aunque hay muchos tipos distintos de terapia, esta tiende a ser personalizada, lo cual implica que tú y tu terapeuta trabajarán en lo que funcione mejor para ti.

Esto es lo que un terapeuta individual puede hacer por ti:

  • Proveer un espacio seguro para compartir (en privado) tus sentimientos sin ser juzgada y sin miedo a causar problemas o herir los sentimientos de alguien más
  • Darte un espacio para abordar otros problemas emocionales que puedan estar relacionados al trastorno alimenticio, tal como la depresión, hábitos obsesivo-compulsivos o abuso de sustancias.
  • Ayudarte a procesar las partes de tu vida que puedan afectar tu estado de ánimo
  • Ayudarte a descubrir lar razones por las que puedas haber desarrollado un trastorno alimenticio, qué función o rol ha jugado en tu vida y qué genera ciertos comportamientos
  • Ayudarte a examinar pensamientos poco saludables, equívocos u obsesivos
  • Enseñarte formas saludables de superar el estrés y manejar sentimientos fuertes
  • Ayudarte a construir autoconfianza, autoestima y una imagen corporal positiva

Un adolescente escribió: “siempre ha sido difícil para mí abrirme, incluso con mis amigos y familiares más cercanos. Cuando finalmente empecé abrirme en terapia y compartir pensamientos y sentimientos de los que nunca hablé antes, pude notar una gran diferencia en mi humor y qué tan feliz empecé a sentirme. Desde entonces, mis amigos me han dicho la gran diferencia que ven en mí y cuán abierto puedo ser ahora. Sé que puede sonar cursi, pero esto no podría haber sido posible si no hubiera ido a terapia”.

¿Qué tipos de terapia puedo encontrar?

Terapia cognitiva-conductual (TCC): Es un tipo de terapia que te enseña cómo estar alerta de los pensamientos que tienes cuando ejecutas ciertos hábitos. Esta terapia se enfoca en los pensamientos y hábitos poco saludables o poco útiles que puedas tener. El objetivo de esta terapia es disminuir los pensamientos negativos o los hábitos poco saludables.

Terapia dialéctica conductual (TDC): Es un tipo de terapia que te anima a aceptar los pensamientos y sentimientos que tienes, pero a la vez a pensar en formas de prevenir comportamientos dañinos. Es básicamente una terapia de grupo combinada con terapia individual. Mantendrás un registro de tus pensamientos y sentimientos para aprender y discutir con tu terapeuta estrategias para afrontar tu trastorno alimenticio.

Terapia familiar: Es un tipo de terapia que te implica reuniones con tus familiares o amigos junto a un terapeuta. Muchos programas de tratamiento incluirán terapia familiar porque puede ser una forma muy útil para discutir problemas y tensiones familiares con la guía de un terapeuta o consejero para encontrar una solución. También puede ser un buen lugar para hablar sobre tu trastorno alimenticio con tus familiares y amigos y cómo ellos pueden apoyarte mejor a lo largo del proceso de recuperación. Nota: Esto es distinto al tratamiento basado en la familia descrito anteriormente.

Terapia grupal: Es cuando tú y otros pares se reúnen como grupo con un consejero y pueden compartir experiencias, historias, metas, etc. Puede ser muy beneficioso hablar con otras personas que estén pasando por los mismos problemas que tú y obtener consejos de los que les ha funcionado.

Consejos:

  • Está bien sentirse incómoda al principio. A todos les toma diferentes cantidades de tiempo comenzar a sentirse cómoda abriéndose con un terapeuta. Si es la primera vez que ves a un terapeuta, es normal sentirse un poco tímida.
  • Sé honesta. La terapia te da la oportunidad de compartir cómo te sientes en realidad sin sentirte juzgada y sin ofender a nadie. Todo lo que le digas a tu terapeuta es confidencial, a menos que digas algo que pueda preocuparles tu seguridad o la de alguien más. Mientras más honesta seas con tu terapeuta, la terapia será más útil.
  • Si no crees que tu terapeuta es el indicado para ti, encuentra a otro. Es muy importante que sientas que puedes confiar en tu terapeuta. Si no conectas con ellos, no sientas miedo de preguntarle a tus padres cómo encontrar otro. Mientras más cómoda te sientas, más fácil será que te abras y seas honesta.

Trastornos Alimenticios: Alimentación Saludable

purple eating disorder ribbon¿Qué significa la alimentación saludable?

La alimentación saludable es importante tanto para tu mente como tu cuerpo. Durante el proceso de recuperación, trabaja con tu dietista para ayudarte a aprender hábitos alimenticios normalizados. La meta de la alimentación saludable es mantener tu cuerpo sano, con energía y fuerte. Comer en una forma saludable te ayuda a concentrarte y aprender en la escuela, alcanzar y mantener un peso saludable para ti, crecer a tu altura máxima y mantener tus músculos y huesos fuertes. No se supone que la alimentación saludable sea estricta, es flexible y puede ser distinto dependiendo de la persona. Implica incorporar comidas y meriendas regulares durante el día, comer cuando tengas hambre y parar cuando estés llena y disfrutar de golosinas.  Para comer saludablemente debes comer alimentos de todos los grupos alimenticios (carbohidratos, proteínas, vegetales, lácteos y grasas) debido a que cada grupo tiene distintos beneficios.

Carbohidratos: Los carbohidratos en la comida como los granos y los vegetales ricos en almidón le dan energía a tu cerebro y músculos. Te ayudan a mantener tu mente alerta y enfocada y son necesarios para un buen rendimiento en los deportes. Los carbohidratos les dan energía a todas las células del cuerpo y los cereales integrales proveen la fibra que necesitas para tener una digestión normal.

Lácteos: Los alimentos lácteos ricos en vitamina D y calcio mantienen tus huesos fuertes. La proteína en los productos lácteos también te mantiene llena entre comidas. La leche de soya en una alternativa láctea que provee cantidades similares de estos importantes nutrientes.

Frutas y vegetales: Estos alimentos contienen muchas vitaminas y minerales importantes y la fibra que necesitas para tener una digestión normal.

Proteína: La proteína tiene muchas funciones importantes en tu cuerpo, tal como nutrir tu cabello, reparar y crear músculos y formar hormonas y enzimas. La proteína te ayuda a sentirte llena después de una comida o merienda. También es importante para combatir infecciones y sanar heridas y cortadas.

Grasas: Las grasas encontradas en aceites (como el aceite de canola o aceite de oliva), nueces, mantequilla de maní y pescados son excelentes para tu corazón y tu piel. Comer estas y otras grasas, tal como el queso y la mantequilla, en tus comidas y meriendas puede contribuir con el aumento de tu nivel de hormonas, lo cual a su vez puede ayudar a regular periodos para las mujeres o niveles de testosterona para los hombres. También puede ayudar con los movimientos intestinales. Las grasas también son importantes para la saciedad (sentirse llena) entre comidas y añadir sabor a tus comidas.

Planes alimenticios: Los planes alimenticios son diseñados para ayudarte a realizar la transición hacia una alimentación saludable. Durante el tratamiento puede que tu dietista te otorgue un plan alimenticio que divida cada comida en raciones de comida (llamadas “intercambios”) de los diferentes grupos alimenticios. Cada comida debe incluir intercambios de todos o la mayoría de los grupos alimenticios y el número de intercambios que necesitas para cada grupo alimenticio estará basado en tus necesidades nutricionales. Tu dietista te ayudará a diseñar comidas y meriendas basadas en los intercambios de tu plan alimenticio para que puedan estar acorde a tus necesidades individuales. Una recuperación a largo plazo implica dejar los planes alimenticios y aprender cómo seguir las señales de tu hambre.

Meriendas: Las meriendas saludables te dan energía entre comidas y previenen que te sientas excesivamente hambrienta. Las meriendas saludables deben consistir en dos o más grupos alimenticios. Revisa la lista de ejemplos de meriendas que se menciona a continuación. Puedes ver cómo las ideas de meriendas están hechas de diferentes grupos alimenticios, tal como carbohidratos, grasas, lácteos, frutas, vegetales y grupos de proteína.

Lista de ejemplos de meriendas:

  • Banana con mantequilla de maní (fruta, proteína y grasas)
  • Uvas y palitos de queso (fruta, lácteos y grasas)
  • Yogurt de vainilla con fresas (lácteos y frutas)
  • Queso y galletas (grasas, lácteos y granos)
  • Hummus y zanahorias bebé (grasas, proteína y vegetales)
  • Nueces y frutos secos (grasas, proteína y frutas)

Compra de víveres: Intenta ir a comprar comida con alguien con quien te sientas cómoda. Puedes trabajar con tu dietista para ayudarte a colocar metas para probas nuevos alimentos y reintroducir alimentos que antes te gustaban. Si ir a la tienda de comestibles te parece estresante, tu dietista puede ayudarte a crear una lista de alimentos para planificar tus compras con anticipación. Una vez que te sientas más cómoda al ir a comprar comida, tómate el tiempo de explorar todo el supermercado y ver diferentes marcas o nuevos alimentos que puedas probar.

Diario alimenticio: Un diario alimenticio puede ayudarte a mantener un registro de tu hambre, saciedad y los sentimientos que puedas tener a la hora de la comida o la merienda. Esta información también puede ayudarte a mantener a tono tu cuerpo con respecto a las señales de tu hambre o saciedad y ayudarte a identificar las áreas en las que necesitas más apoyo. Habla con tu dietista acerca de si tener un diario alimenticio es necesario para ti.

Cocinar: Panificar tus comidas y meriendas con anticipación puede ayudarte a minimizar el estrés que puedes experimentar durante la preparación de la comida. Tu dietista puede ayudarte a planificar tu comida y cómo tener el mejor apoyo en el momento de la comida o la merienda.

Hambre y saciedad: Comer cuando sientas hambre y parar cuando estés llena te ayudará a mantener un equilibrio en tu cuerpo en cuanto a energía y comodidad se refiere. Parte de normalizar tus hábitos alimenticios incluirá el proceso de realimentación y luego volver a aprender cómo identificar las necesidades de tu cuerpo. A través del proceso de recuperación, tu dietista puede ayudarte a mantener a tono las señales del hambre y la saciedad de tu cuerpo. Aprender tanto a escuchar y entender las señales de tu cuerpo toma tiempo. Usar una escala de hambre y saciedad puede ayudarte a entender tu cuerpo de una mejor manera. Califica el nivel de hambre que tienes antes y después de comer. A medida que mantienes registro de las señales de hambre y saciedad, empezarás a notar los patrones de tus hábitos alimenticios. Imagina un rango de hambre y saciedad de 0 a 10 en donde el “0” signifique estar absolutamente hambrienta y “10” significa estar incómodamente llena. Lo ideal es que aprendas a comer cuando estés en un “3” o “4” y parar cuando alcances un “7” o un “8”. Si ya mantienes un diario alimenticio, habla con tu dietista acerca de incluir una evaluación/calificación de tu hambre y saciedad en tu diario.

10Dolorosamente llena
9Extremadamente llena
8Muy llena
7Llena, no necesito comer más
6Un poco llena
5Ni hambrienta ni llena
4Algo hambrienta
3Hambrienta, fuerte deseo de comer
2Muy hambrienta
1Extremadamente hambrienta
0Me siento débil y con hambre

Trastornos Alimenticios: Mitos

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Trastornos Alimentarios

Mito: Todas las personas con trastornos alimenticios están bajas de peso.

Realidad: Los trastornos alimenticios afectan a cada individuo a través de todo el espectro del peso. Los trastornos alimenticios no discriminan basado en el tamaño corporal.

 

Mito: Los trastornos alimenticios solo son una forma extrema de hacer dieta.

Realidad: a diferencia de hacer dieta, los trastornos alimenticios no se tratan solo de perder peso. Los trastornos alimenticios son problemas psicológicos con consecuencias físicas bastante graves.

 

Mito: Solo las chicas y las mujeres tienen trastornos alimenticios.

Realidad: Los trastornos alimenticios afectan a cualquier género. La evidencia muestra que la población transgénero y no binarios tienen un riesgo entre 2 y 4 veces mayor de experimentar un trastorno alimenticio en comparación a las personas cisgénero.   De acuerdo a la Asociación Nacional de trastornos alimenticios, cada 1 de 3 diagnósticos en adolescentes son masculinos y los comportamientos de alimentación desordenada son en general tan común en varones como lo es en las chicas. De forma similar a las mujeres, el factor de riesgo para todos los géneros incluye ser un atleta de un deporte con requisitos de peso como la lucha, el remo, la gimnasia o deportes de resistencia como el atletismo, la carrera a campo traviesa, y la natación. Los estudios han demostrado que cerca de la misma cantidad de hombres y mujeres sufren de trastornos alimenticios. Los hombres con trastornos alimenticios pueden estar enfocados en ganar masa muscular, así que puede parecer que simplemente están “poniéndose en forma”.

 

Mito: Las personas eligen tener un trastorno alimenticio.

Realidad: Nadie elige tener un trastorno alimenticio. Una combinación de cosas puede desatar un trastorno alimenticio y la recuperación requiere mucho tiempo y apoyo por parte de la familia, los amigos y especialistas en trastornos alimenticios como terapeutas, nutricionistas y médicos.

 

Mito: Las personas con anorexia no comen nada.

Realidad: Aunque algunas personas con anorexia comen en pequeñas cantidades, algunas solo restringen las cantidades o los tipos de alimentos que comen. Por ejemplo, pueden solo comer alimentos bajos en grasas o calorías o alimentos que no posean carbohidratos. También pueden intentar esconder su trastorno alimenticio y tratar de comer lo que pareciera ser una cantidad normal cuando se esté con otras personas.

 

Mito: Los medios de comunicación son la causa de todos los trastornos alimenticios.

Realidad: El enfoque constante de los medios hacia la dieta, la pérdida de peso y ser delgado puede definitivamente contribuir a una obsesión poco saludable con respecto a la comida y el peso, pero el hecho de que una persona desarrolle o no un trastorno alimenticio tienen mucho más que ver con otros factores.

 

Mito: Solo se puede tener un tipo de trastorno alimenticio.

Realidad: Las personas con un tipo específico de trastorno alimenticio pueden desarrollar síntomas de otro trastorno alimenticio con el tiempo. Por ejemplo, algunas personas que restringen su ingesta de comida pueden desarrollar conductas de atracones o purgativa.

 

Mito: Es casi imposible recuperarse de un trastorno alimenticio.

Realidad: Una recuperación completa es posible, pero puede tomar un largo tiempo. La recuperación puede tomar meses o incluso años debido a que requiere algunos cambios en la forma en que la persona piensa y actúa con respecto a la comida, así como lidiar con el estrés, el trauma, el abuso y otros problemas psicológicos. También requiere de un equipo de especialistas para tratar todos los problemas que llevan al trastorno alimenticio. La recuperación raramente puede ser realizada sin ayuda profesional.

 

Mito: Solo las chicas blancas de la clase alta sufren de trastornos alimenticios.

Realidad: Los trastornos alimenticios afectan a todos los géneros, razas, edades y grupos socioeconómicos.

 

Mito: Los trastornos alimenticios no son tan graves.

Realidad: Los trastornos alimenticios son condiciones psicológicas muy graves que pueden llevar a problemas médicos muy serios. La mayoría de estos problemas médicos son un resultado de malnutrición (no ingerir nutrientes suficientes) o técnicas para perder peso como vomitar. También puede haber consecuencias médicas como resultado de este daño autoinfligido. Los trastornos alimenticios deben ser tomados seriamente y requieren tratamiento antes de que se vuelvan demasiado graves.

 

Mitos: Los trastornos alimenticios son raros.

Realidad: La prevalencia de vida de trastornos alimenticios completamente diagnosticados en la población de los Estados Unidos es de 5%, con una proyección estimada de hasta un 14,3% para individuos masculinos y un 19,7% para individuos femeninos.

 

Mito: No es posible ejercitarse demasiado.

Realidad: Es posible hacer ejercicio en exceso y puede ser realmente peligroso. Sobreejercitarse o “hacer ejercicio compulsivamente” es de hecho una forma de trastorno. Los deportistas compulsivos hacen del ejercicio su máxima prioridad, se sienten culpables cuando no se ejercitan y usan el ejercicio como una forma de “ganarse” o “quemar” la comida y se ejercitan en una cantidad obsesiva. Pueden ejercitarse a pesar de estar lesionados o enfermos o ejercitarse a pesar de las condiciones climáticas.

 

Mito: No es posible comer muy sano.

Realidad: Cuando alguien se obsesiona con solo comer alimentos que piensan que son “puros” o “naturales” y limitan su ingesta de comida a una selección muy estrecha de alimentos “sanos” o “limpios”, se puede producir una enfermedad llamada “ortorexia” y puede ser considerada una forma de TCANE. Las personas con ortorexia usualmente evitan comer alimentos “poco saludables” como las grasas, los conservantes, los ingredientes artificiales y la azúcar refinada. Limitando severamente los tipos de alimentos que comen, puede que no obtengan los nutrientes esenciales como el calcio y las grasas, lo cual puede llevar a malnutrición.

Trastornos Alimenticios: Glosario

purple eating disorder ribbonAmenorrea: Cuando una mujer no tiene su periodo menstrual. La amenorrea es un síntoma de que el peso puede estar muy bajo o que las hormonas en el cuerpo no están funcionando correctamente.

Anorexia nerviosa: Las personas con anorexia nerviosa limitan su ingesta de comida y tienen un miedo intenso a ganar peso, incluso aunque puedan estar significativamente bajos de peso.

Trastorno de alimentación selectiva: Está caracterizado por un estado poco saludable debido al bajo peso, la deficiencia nutricional y la interferencia con el funcionamiento social, pero sin tener miedo a ganar peso o alguna preocupación con respecto a la imagen corporal.

Trastorno por atracón: Las personas con trastorno por atracón comen en cantidades muy grandes en un corto periodo de tiempo y sienten una pérdida de control durante este episodio. Ellos no se purgan luego de comer, pero usualmente sienten mucha vergüenza con respecto a comer en exceso.

El índice de masa corporal: Es un número calculado a partir de la altura y el peso de las personas. Este número se utiliza para ayudar a determinar si una persona está por debajo o por encima de su peso ideal.

Densidad ósea: Una medida de cuán fuerte son tus huesos.

Bulimia nerviosa: Está caracterizado por ciclos en los que se come en exceso y a esto lo sigue una conducta purgativa. Las personas con bulimia comen en cantidades inusualmente grandes en un corto periodo de tiempo y luego lo compensan en un intento de evitar ganar peso. Pueden compensar ejercitándose excesivamente y luego vomitar de forma autoinducida o en lugar, usan laxantes, enemas o diuréticos.

Terapia cognitiva-conductual (TCC): Es un tipo de terapia que te enseña cómo estar alerta de los pensamientos que tienes cuando ejecutas ciertos hábitos. Esta terapia se enfoca en los pensamientos y hábitos poco saludables o poco útiles que puedas tener. El objetivo de esta terapia es disminuir los pensamientos negativos o los hábitos poco saludables.

Alimentos desafiantes: Son alimentos que las personas con trastornos alimenticios intentan evitar debido a que los consideran poco saludables o porque puede llevar a comer en exceso o vomitar. Esto también puede ser llamado “desencadenante” o alimentos “de riesgo”.

Terapia conductual dialéctica (TDC): Es un tipo de terapia que anima a los pacientes a aceptar los pensamientos y sentimientos que tienen para lograr pensar en formas de prevenir hábitos perjudiciales para su salud. Es básicamente una terapia de grupo con una terapia individual como respaldo. Los pacientes mantienen registro de sus pensamientos y sentimientos y durante el tratamiento ellos aprenden y discuten estrategias de afrontamiento.

Escáner DXA: Una prueba que mide la densidad ósea.

Comportamientos del trastorno alimenticio: Un término usado para describir hábitos que las personas pueden desarrollar cuando tienen un trastorno alimenticio. Los hábitos pueden incluir vómitos después de las comidas, cortar comida en trozos muy pequeños, contar calorías, ejercitarse obsesivamente, comer en exceso, saltarse las comidas o comer alimentos muy pequeños, etc.

Electrocardiograma: Es una prueba en la que se observa la actividad y el ritmo cardíaco.

Electrolitos: Son nutrientes (tal como sales en tu sangre y cuerpo) que mantienen el corazón y el cuerpo trabajando adecuadamente. Estos incluyen sodio, potasio y cloruro.

Intercambios: Es un término usado para describir raciones de comida de diferentes grupos alimenticios. Algunos planes alimenticios están basados en un sistema de intercambio, lo cual significa que están divididos en los grupos principales (proteína, grasas, granos, bebidas, lácteos, frutas y vegetales).

Tratamiento basado en la familia: Un tipo de terapia que alienta a los padres a aprender formas de hacer que sus hijos coman. Los terapeutas se toman el tiempo de conocer a toda la familia para apoyar a los padres con respecto a la alimentación de sus hijos, así como conocerá los hijos en un esfuerzo de ayudar a su recuperación. La meta de un tratamiento familiar es la restauración del peso. Este tipo de terapia algunas veces es llamado el método “Maudsley”.

Terapia familiar: Es un tipo de terapia que requiere que tú y tu familia se reúnan con un terapeuta. Puede ser un lugar muy útil para discutir problemas y tensiones familiares junto a un terapeuta o consejero para encontrar una solución.

Terapia grupal: Es un tipo de terapia donde personas con intereses, edades o problemas similares se reúnen para compartir experiencias e historias entre ellos y usualmente es guiada por un terapeuta.

Plan alimenticio: Un plan de alimentación es diseñado por tu dietista registrado. Un plan alimenticio te brinda recomendaciones acerca de la cantidad y tipos de comida que debes comer para lograr o mantener un peso saludable.

TCANE: El trastorno de la conducta alimentaria no especificado es una combinación de síntomas de trastornos alimenticios tal como un intenso miedo a ganar peso y preocupaciones con respecto a la comida (pensar acerca en comida o tener pensamientos relacionados a la comida la mayoría del tiempo) que no cumplen con el diagnóstico clínico para la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa o el trastorno por atracón.

Purga: Describe cualquier comportamiento que alguien con un trastorno alimenticio usa para “deshacerse” de las calorías. Las conductas purgativas incluyen vomitar, tomar laxantes, pastillas de dieta o ejercitarse en exceso.

Alimentos seguros: Son alimentos que las personas con trastornos alimenticios pueden comer cómodamente. Los alimentos seguros usualmente son alimentos sin procesar, bajos en grasa o bajos en calorías, pero pueden ser diferentes para cada persona.

Desencadenantes: Son cualquier cosa que haga que alguien incite a realizar ciertos comportamientos o tener pensamientos relacionados a trastornos alimenticios.

Signos vitales: Son medidas que incluyen la temperatura corporal, presión sanguínea y pulso.

Rango de peso meta: Es un rango de peso que tu equipo de tratamiento considera un peso saludable para tu recuperación. Requiere tomar en cuenta el peso de una persona antes del trastorno alimenticio. El rango de peso de una persona incrementará a medida que crezca y envejezca.