Seguridad Alimentaria

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Si tú o alguien que conoces se ha enfermado por comer alimentos descompuestos o expuestos a bacterias, sabrás que evitar la intoxicación alimentaria es una parte importante de mantenerse sano. Aquí presentamos información sobre cómo mantenerse a salvo y qué hacer si tienes intoxicación alimentaria.

¿Qué es seguridad alimentaria y cuál es su importancia?

La seguridad alimentaria significa mantener la comida segura para comer y beber. Hay algunos consejos generales para la seguridad alimentaria que pueden ayudar a disminuir el riesgo de que los alimentos se vuelvan inseguros. La intoxicación alimentaria puede ser resultado de comer alimentos que no han sido manipulados de una forma segura. La intoxicación alimentaria puede ser evitada tomando precauciones para minimizar las probabilidades de que bacterias o virus peligrosos contaminen o dañen tu comida. La seguridad alimentaria involucra diferentes pasos del proceso de la cocción y consumo de alimentos, desde lavarse las manos a la refrigeración, calentamiento y almacenamiento adecuado de los artículos.

Más adelante se encuentra información de la Academia de Nutrición y Dietética sobre cómo minimizar las probabilidades de contraer intoxicación alimentaria.

¿Cómo puedo mantener mi comida segura?

Higiene personal

Para mantener los alimentos seguros, una buena forma de comenzar es deshacerse de los gérmenes que se encuentran en tus manos. Lava bien tus manos con jabón y agua caliente antes y después de empezar a cocinar. Cubre de espuma tus manos con el jabón y restriega bien tus manos por 20 segundos. Enjuaga tus manos con agua caliente. Después de lavar tus manos, asegúrate de secar tus manos completamente. Lava y seca tus manos antes y después de comenzar a preparar la comida para minimizar las probabilidades de propagar bacterias o virus de tus manos a la comida que están a punto de cocinar, especialmente cuando estés manipulando carne cruda. Siempre lava tus manos después de usar el baño, estornudar, toser y tocar tu boca.

Otra forma de ayudar a mantener la comida segura es evitando preparar la comida cuando estés enferma. Si te sientes enferma y respiras o estornudas en la comida, tus gérmenes pueden acabar en la comida y propagarse a aquellos que la coman. Es especialmente importante no preparar alimentos a los demás si tienes síntomas de malestar estomacal (como diarrea, por ejemplo). Toma la precaución de mantenerte lejos de la cocina, ya sea en la casa o en el trabajo, si no te sientes bien.

Separa los alimentos crudos de los alimentos listos para el consumo

Alimentos como la carne cruda puede propagar gérmenes de otros alimentos si los preparas sin cuidado. Algunos ejemplos de artículos que mantener separados incluyen: pescado crudo, mariscos, carne o pollo. Cuando estés en el supermercado, separa estos alimentos de otros artículos en tu carrito de compras. También puede ser útil para ti separar tablas de cortar, repisas en el refrigerador y cualquier bolsa del supermercado que uses cuando compres o prepares estos artículos.

Cocina a la temperatura correcta

Alimentos como el pescado, mariscos, carne, pollo y huevos necesitan ser cocinado a una temperatura mínima para asegurar un consumo seguro. Cocinar a una temperatura mínima significa que las bacterias dañinas serán eliminadas por el calor y así tus alimentos serán seguros para su consumo.

Para saber si ciertos alimentos están bien cocinados, necesitas comprobar la temperatura interna con un termómetro de carne. Puedes comprar un termómetro de carne en la mayoría de supermercados, tiendas de cocina o en línea. Para garantizar una seguridad óptima, sigue estas reglas de temperatura:

Carne molida – 160°F
Carne fresca de vaca, ternera, cerdo y cordero – 145°F
Carnes blancas (pollo, pavo, pato) – 165°F
Huevos – 160Fº

Frío

Esta última regla de seguridad alimentaria trata sobre mantener los alimentos a una temperatura segura. Las temperaturas entre 40 y 140ºF se consideran la “zona de peligro” para los alimentos perecederos (alimentos que pueden dañarse rápidamente). Esto es porque a estas temperaturas, las bacterias son más propensas a multiplicarse y mientras más bacterias dañinas haya en tu comida, es más alto el riesgo de enfermarse. Esta regla se vuelve particularmente importante cuando se trata de empacar alimentos que planees comer luego, como en el almuerzo de la escuela. Durante este tiempo, ten cuidado de mantener los alimentos frescos con una bolsa de hielo o guárdalos en un refrigerador hasta que estés lista para comer. Coloca cualquier sobra en un refrigerador o tíralas a la basura. Los refrigeradores, cuando funcionan adecuadamente, deberían estar a una temperatura de 40ºF o menor. Esto previene el crecimiento de bacterias en la mayoría de los alimentos.

Consejos de seguridad alimentaria para el día a día:

  • Lava tus manos antes de preparar la comida.
  • Coloca los productos agrícolas frescos en un refrigerador dentro de las dos horas siguientes a ser pelados o cortados.
  • Lava los productos junto antes de cocinarlos o comerlos.
  • El agua de grifo fía es la mejor opción para lavar los productos agrícolas y alimentos frescos.
  • Tira a la basura las sobras de productos agrícolas cortados o pelados que hayan estado a temperatura ambiente por más de dos horas.
  • Tira a la basura productos agrícolas cocinados después de 3 o 4 días.
  • Los almuerzos para llevar deben ser consumidos dentro de dos horas, o bien guardarse en una bolsa aislante con una bolsa de hielo o mantenerse refrigerados hasta que estén listos para su consumo.
  • Asegúrate de verificar la fecha de vencimiento antes de consumir los alimentos.
  • Productos lácteos, como la leche y el yogurt deben mantenerse fríos en todo momento.

¿Cuáles son los síntomas de la intoxicación alimentaria?

Los síntomas de intoxicación alimentaria incluyen: náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, fiebre y escalofríos. A veces puede ser difícil saber si tienes intoxicación alimentaria o si te enfermaste por otra fuente. Usualmente la intoxicación alimentaria ocurre poco después de comer un alimento contaminado y puede afectar a cualquier otra persona que los haya consumido al mismo tiempo. Las personas más susceptibles a intoxicación alimentaria son los niños pequeños, los adultos mayores, las personas un sistema inmune débil y las mujeres embarazadas. Si crees que tienes intoxicación alimentaria, debes llamar a tu médico de cabecera.